lunes, 16 de agosto de 2010

No se puede ser padre en la ruta, si primero uno no es padre en su casa

Por Hugo Blotta (*)
Ensayaba una obra de teatro con un grupo de abogados, era julio del 2005, había un ausente, Carlitos Grillo, fundador y alma mater del grupo, el motivo de la falta: su sobrino Nicolás había sufrido un accidente en la avenida Sarmiento de la ciudad de Resistencia ….días después, luego de una larga agonía el drama concluía trágicamente .
Siete días después recibimos una invitación; Carlos Grillo fue el anfitrión, Chavela la mamá de Nicolás, expuso su dolor y nos preguntó a Benjamín, a Fredy, a Patricia y a la hermana de Nicolás y a mí ¿qué podemos hacer para que la avenida Sarmiento deje de ser el epicentro donde se apagan las vidas de nuestros hijos?
Patricia tomó la palabra y nos mostró lo que había encontrado en Internet …un pueblo llamado General Deheza, en la provincia de Córdoba, donde existía una agrupación Padres en la Ruta, nos contactamos con Raúl Malatini, fundador de la organización y nos pusimos en marcha, con la ayuda de los medios de comunicación y utilizando nuestras direcciones de mails convocamos a una reunión para el 19 de agosto; nuestros mensajes de Internet decían “20 padres para salvar 1000 hijos”. La convocatoria fue multitudinaria, los escasos 20 chalecos anaranjados confeccionados por Patricia en una modesta tela vegetal fueron, por suerte, escasos; mas de 350 personas respondieron, desbordadas por la respuesta y, en honor de verdad, sin saber demasiado qué haríamos, recorrimos bares céntricos y confiterías repartiendo volantes done empezaba a sonar el lema “Si tomas no manejes”; subimos por avenida Sarmiento y en cercanías del lugar que cobró la vida de Nicolás nos desconcentramos en silencio con la promesa de volver a juntarnos y darle forma a la organización.
El 31 de agosto Raúl Malatini nos visitó en otra multitudinaria reunión, nos contó su experiencia y fue eco de innumerables testimonios desgarradores, todos con denominadores comunes: alcohol, velocidad, y la misma avenida…y allí aprendimos la primera lección: un evento que sucede siempre en circunstancias parecidas, horarios, días, lugares, no es accidente, pues se pueden evitar, es entonces un siniestro vial.
En esa convocatoria nació el primer padrón….multitudinario por cierto. Comenzamos a organizar los grupos y los turnos. Internet fue nuestro aliado principal y lo sigue siendo.
Del padrón original el tiempo fue decantando y me permito hacer algunas categorías dentro de esta decantación …Los inclaudicables …aquellos que están desde el primer día, están y siguen estando …saliendo a la ruta y participando institucionalmente en la mayoría de las convocatorias y acciones propuestas.
Los inclaudicables de la nueva era: gente que se sumó a lo largo del tiempo y participa en los operativos o actos institucionales.
Los que ya no están: los que estuvieron mucho tiempo pero por distintas razones ya no están y no tenemos contacto; y los charleros en dos variedades “con y sin ruta”: padres que trabajan dando charlas en establecimientos educativos algunos además salen a la ruta.
Sufrimos, como toda organización, la decantación producto del tiempo, y en mi modesta opinión el éxito de los operativos hizo que muchos se relajen.
Porque de algo podemos estar seguros, que desde nuestro primer operativo en el año 2005 cuando la estadística arrojaba un muerto cada 30 días hoy la misma estadística dice en avenida Sarmiento cero muerte.



Y es aquí donde surge una primera conclusión: antes de la presencia de los Padres en avenida Sarmiento existían los operativos de control de alcoholemia; entonces ¿por qué la estadística indicaba un saldo altísimo en costo de vidas? Y la respuesta es simple: porque los operativos no se hacían correctamente, porque en los operativos existía, al decir de los abogados, ”el cohecho”, forma elegante de llamar a la coima, y sepan entender quienes tenían la responsabilidad de hacer los operativos –municipalidad y policía-, lo dicho no es una acusación generalizada, existen buenos funcionarios, responsables y comprometidos con la comunidad, pero solo hace falta uno que no cumpla su deber para que una nueva muerte sea titular de las páginas policiales .
No eximo con lo dicho la responsabilidad de la sociedad civil, para que haya coima hacen falta dos partícipes –uno que ofrece y otro que aceptas, o uno que pide y otro que paga- Y ése es uno de nuestro roles principales en los controles –ser el control del control – la sociedad civil participando y colaborando con la autoridad en pos de salvaguardar la vida de nuestros jóvenes.
Al principio éste slogan -el control del control- molestaba a la autoridad, con el tiempo los propios funcionarios municipales y policiales van comprendiendo que nuestra presencia es un respaldo a su labor –labor que tiene que ser hecha dentro de los parámetros que exige tan delicada misión– nada más y nada menos que evitar que un conductor alcoholizado siga manejando.
Valga aquí una anécdota: una madrugada un inspector municipal me increpa diciéndome “esto es para cuidar que los hijos de los ricos no le rompan el auto al papá, a mi hijo nunca lo van a agarrar acá por que mi hijo anda en bicicleta; –si hacemos bien el operativo podemos evitar que un nene rico que maneja alcoholizado mate a tu hijo en bicicleta– fue mi respuesta ---cuando el sol anunciaba el fin del operativo el inspector se acercó y me dijo –Gordo sabés que tenés razón …- y me extendió la mano. El inspector entendió que éramos socios y que a cualquiera le puede pasar, peatón, conductor, rico o pobre.
En la ruta fuimos aprendiendo y fuimos formando opinión: al principio en los controles de alcoholemia se realizaban las acciones que cualquier operativo de tránsito común requiere, desde pedir carnet de conducir, controlar luces, hasta pedir matafuego etc. Lo que hacía que éstos sean tediosos y que el objetivo principal se desdibujara dándole visos de represivo y no de preventivo como debía ser. Fue ardua la lucha para lograr que el operativo sea estrictamente de alcoholemia, si el conductor al que se le hacía el control arrojaba negativo debíamos desearles buenas noches y dejarlo avanzar, ése fue nuestro planteo y costó mucho hasta que se logró.
Lograr la presencia policial respaldando el orden en los operativos fue otro hueso duro de roer … y es aquí donde debemos detenernos un instante …ya están los protagonistas –Municipalidad con sus médicos e inspectores haciendo el control, la Policía controlando el orden y los padres haciendo el control del control– colaborando, respaldando a la autoridad y exigiendo controles irrestrictos –sin hijos ni entenados– sin cohecho. Remarquemos cuestiones pendientes y avances realizados por los protagonistas:
La Municipalidad como protagonista:
La Municipalidad de Resistencia logró protocolizar su accionar, los inspectores municipales saben qué hacer, dónde y cómo ponerse en la ruta, si el encargado cambia, el operativo no. La Policía como protagonista: la Policía, por el contrario, no posee un protocolo claro, y su disposición en el operativo depende de quien esté al frente, pasando de la indiferencia y balizas y motos apagadas a ser protagonistas totales. Un protocolo claro sobre las fugas evitará que los propios operativos generen una nueva tragedia. Las postas de balizas encendidas antes y después del lugar del operativo evita la fuga y la persecución, si sabemos eso, por qué no anotarlo como primer punto del protocolo a escribir.
Nosotros como protagonistas: los padres llegamos a tener un protagonismo no deseado, nuestro rol es el de difusores, el de prevenir y contener, pero no siempre nuestra misión se vio alentada y apoyada por el resto de los protagonistas.
Una frases de uso popular entre los infractores es “Nnos agarran los padres”; los padres no multamos, no agarramos ni demoramos, los padres contenemos, explicamos, en mi opinión logramos instalar el tema en la sociedad y lo que era responsabilidad lógica del Estado pasó a la sociedad civil por eso parece que “los padres agarramos”.
La comunicación hacia la sociedad fue fundamental, explicar que nuestro rol en los controles no fue fácil, la sociedad reaccionó de distintas maneras, unos aplaudieron, otros incluso se tomaron el tiempo para instalar una bomba de estruendo en el lugar donde nos concentrábamos, nunca se encontró a los culpables …pero el ruido de los aplausos fue más fuerte que el de la bomba y seguimos en la ruta, en las escuelas, clubes iglesias y a donde nos llamen.
Los dueños de los locales bailables nos veían como sus enemigos, atentábamos contra su negocio, fueron varias las reuniones invertidas para explicarle nuestro objetivo y varias fueron las propuestas que hicimos “ el conductor designado” conductor que sería identificado y al que no debían venderle alcohol, y como premio la semana siguiente tendría entrada gratis, experiencia ésta exitosa en España y en otros país europeos, otra de las propuestas fue que los boliches pongan medios de transportes, el resultado fue que algunos locales nocturnos proponían veni por tus propios medios que pagamos el remis de regreso.- Hoy casi no existe la promoción y los jóvenes en su mayoría optan por los remises como medio de trasporte, los que les permite ser transportados sin necesidad de conducir.
Otra gestión importante fue con suerte dispar convencer a los jueces de falta municipal que aplicaran multas de labor comunitaria, esa medida respaldaría la acción preventiva y le quitaría los visos de recaudatorio a los operativos.- La pena sustituta por el trabajo comunitaria no se aplicó con un criterio homogéneo entre los jueces y aun hoy existen criterios dispares y es está disparidad que hace que hijos y entenados luego de obtener la pena sustituta desprestigien nuestro accionar.
El registro de reincidencia carece de un criterio judicial y se maneja dándole prioridad a la cuestión monetaria, un infractor que realiza un pago voluntario evita una sentencia, al no haber sentencia, no se registra al infractor entre los reincidentes, absurdo, totalmente absurdo.
Hoy después de cinco años la cuestión de la sanción divide las aguas entre nosotros, Hay padres que creen que como única sanción debe ser la labor comunitaria o la imposibilidad de conducir hasta que se le pasen los efectos del alcohol, o sea, reemplazado por un chofer en condiciones y con carnet; personalmente creo que luego de casi cinco de años de acción preventiva y de una intensa difusión de los riesgos que implica conducir bajo los efectos del alcohol quien es demorado en un control por que su prueba dio positiva debe ser sancionado; la prevención debe hacerse, pero existe una ley y esa ley debe hacerse cumplir, son muchos los cadáveres que pueblan las rutas argentinas por la acción de señores ‘que tomaron de más y siguieron manejando“.
Un chofer alcoholizado no es nada más que un potencial infractor de una ley o de una ordenanza, es un potencial suicida o un potencial asesino.
Dice la publicidad de la Municipalidad de Resistencia: “Si tomaste ,lo tomamos ,refiriéndose al automóvil , y creo que debe ser así .Primero prevención después Rigor y cumplimiento irrestricto de la ley ,pero la ley para ser justa debe ser ejemplificadora, el ágil funcionamiento del registro de infractores con la modificación planteada anteriormente posibilitaría aplicar jurisprudencia, si el infractor es primerizo debe tener la posibilidad del trabajo comunitario, la jurisprudencia indicaría para todos los que por primera vez , y no para el que tiene la suerte de tener un gestor influyente o un abogado amigo. No generalizo pero al que le quepa el sayo que se lo ponga.
Hace un instante citaba una frase popular y ahora me permito citar otra: “en la muni rompieron mi boleta y no pague nada “¿es esto una leyenda o una verdad tapada por un trébol? Sería bueno escuchar a una autoridad municipal anunciando que se luchará contra esta leyenda.
Dentro de las cuestiones pendientes de legislar y de incorporar a los procedimientos esta la posibilidad de quien ha bebido solicite voluntariamente someterse al Alcohotes antes de subir al automóvil y que si la medición le indica que no puede manejar llame a un chofer sustituto –no siendo éste un remisero- pues es sabido y lo aprendimos en la ruta , el remisero dejará al infractor a cuatro cuadras del operativo y el infractor seguirá manejando .Hoy muchos jóvenes que a la salida del boliche se aproximan caminando al operativo y solicitan el alcotes , si se les niega la posibilidad .-Desde el municipio nunca nos contestaron por qué no se puede hacer de está forma, pienso que si la legislación no lo contempla explícitamente significa que se puede, si lo prohíbe ,modifiquemos la legislación y prioricemos la prevención.
Entre las deudas pendientes a nivel municipal debo remarcar la necesidad de una ordenanza que habilite la presencia de la sociedad civil en los controles, ante nuestros reclamos –con proyectos concretos de ordenanza obtuvimos como respuesta la necesidad de una organización jurídica por parte nuestra que no responde a nuestra esencia , la ordenanza en cuestión nos habilitaría para que empresas de seguro nos den cobertura durante los operativos ,por el momento es un tema que se apunta entre los pendientes.
Pedro no siempre sembramos en el desierto a lo largo de cinco años nuestra insistencia ante las autoridades fue dando sus frutos, obteniéndose logros importantes como la instalación de baños químicos y gacebos en las inmediaciones de los operativos. Para que los operativos sean más dignos y eficientes para todos.
Ahora tenemos gacebos y baños quimos, no debemos entonces olvidar nuestros termos de café , el agua mineral que ayudará a expulsar el alcohol …y los caramelos y chupetines ,parece una tontera pero estos elementos muchas veces cambiaron la ira a una sonrisa.
La ruta nos dio enseñanzas, personalmente aprendí que no se puede ser padre en la ruta si primero uno no es padre en su casa, primero debo predicar con el ejemplo, si tomo no manejo- entonces mis hijas serán difusoras de nuestra prédica aunque no sean madres aún, y no seremos dos, mi mujer y yo, si no ya seremos cuatro.
Aprendí en la ruta que no todos los funcionarios son corruptos, existen buenos y eficientes funcionarios, pero también aprendí, que hay otros que si se los controla mejor.
Aprendí en la ruta que muchas veces, cuando nos tocan las generales de la ley, olvidamos la prédica y solo vemos la paja en el ojo ajeno, así vi, como padres en la ruta, tomaron un camino distinto acusando de injusto al operativo que ellos mismos antes apoyaban, aprendí en la ruta que debemos dictarnos normas consensuadas, crear nuestro propio protocolo y no salirnos de él, si le reclamamos a la policía y a los municipales un protocolo, pues bien demos el ejemplo y hagamos que la caridad comience por casa; cuando decimos los padres no manejamos los autos de los infractores aunque sean parientes o amigos, debemos cumplir, si no estaremos sembrando flores rojas en el pavimento.



Aprendí que la juventud no está perdida ni mucho menos, que detrás de un joven alcoholizado hay un adulto que le dio dinero, hay un adulto que le vendió alcohol aunque lo haya visto perder el equilibrio, hay un adulto que muchas veces festeja la borrachera, aprendí en la ruta, que los adultos pecamos de soberbia y creemos que podemos todo, incluso manejar borrachos.
Hoy particularmente no estoy en la ruta, pues no soporté que los llamados “tiempos políticos” que requieren los cambios no tengan la velocidad que la preservación de la vida de nuestros hijos requiere; no entiendo, parece que los funcionarios no tuvieran hijos.
Formo parte de los padres que damos charlas, soy un padre “charlero” porque creo que la ruta es un lugar urgente, pero las escuelas es un lugar importante pues allí están los que muy pronto serán padres, y es una nueva generación de padres los que debemos construir, padres en su casa, padres que no festejen el exceso, padres que prediquen con el ejemplo, padres que entiendan que nos podemos divertir, pero sin poner en riesgo a nadie.
En lo que va del año casi 3000 alumnos escucharon los mensajes de los charleros, y si nos permitimos sumar el accionar doble de la Fundación Ciudad Limpia en sociedad con Padres en la Ruta este número se amplia a casi 5000.
En esas charlas explicamos que no somos policías ni inspectores y no queremos serlo ni reemplazarlos; por el contrario, estamos junto a ellos para colaborar, explicamos que el miedo en vez de paralizarnos nos movilizó, explicamos que como Chabela lo hizo por a amor a Nicolás, nosotros lo hacemos por amor a nuestros hijos y a todos los hijos. Intentamos explicar que la sociedad civil, ejerciendo el control del control, salva y salvará vidas y que los funcionarios no deben tomarlo como una cuestión política ni personal.
Pregunto y me pregunto ¿Nuestra tarea es un acto altruista o egoísta? Yo encontré una respuesta, soy egoísta, quiero que mis hijas vuelvan a casa después de una noche de diversión, que no sean victimarias ni víctimas de un siniestro vial, el ulular de una sirena siempre me estremeció, y comprendí que el alcohol tiene precio,. la vida de un hijo no, por eso estuve en la ruta y hoy estoy en las escuelas, comprendí que en esta humanidad que nos toca vivir los padres no estamos preparados para enterrar a nuestros hijos, entonces mi egoísmo no me hace sentir culpable.
Muchas veces pregunté ¿cómo llamar al padre que va a la ruta o a una escuela ocupándose de mi hijo, del suyo, de todos los hijos?, y pensé; es como un padrino de mi hijo, como una madrina, entonces los padres en la ruta son “mi compadres y mis comadres” entonces me despido diciendo: gracias compadres y comadres por invertir su tiempo en mis hijos y en todos los hijos.

(*) Integrante de la Asociación Padres en la Ruta

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